sábado, 26 de abril de 2014



Caminan las palabras de Victoria, caminan sus ideas. Sus tristezas gotean con la escarcha, sus ardores suspiran en la hierba.

Es la vida misma la que está escondida. Y el cartón pintado atento la vigila.

Y nosotras disfrutamos del momento, del lugar, del espacio, del tiempo.

Sofía lee en un banco de madera. Victoria pasea y no pasea. Está y no está. Siempre será presencia.

El obturador chasquea su lengua de metal. Y yo bebo, chupo, mamo, absorbo. Quiero llevarme puesto el genio de los genios que habitaron esta casa. Quiero vestir las ropas del talento, quiero soñar los sueños de grandeza, quiero robarme el triunfo de esos héroes y dormirme en la certeza de que todo lo que debía hacer fue hecho.